11 diciembre 2011

LA COMPASIÓN

La fuente de la compasión

El amor, la amabilidad y la compasión son el fundamento del budismo. Desde una perspectiva general, estas virtudes corresponden a valores similares en muchas otras tradiciones religiosas y prácticas espirituales. Sin embargo, en el budismo, el amor y la compasión genuinos provienen de una visión profunda de la naturaleza de la propia existencia y están firmemente enraizados en la experiencia del fiel. Podemos entender esto desde dos perspectivas.

 Primero, desde la perspectiva de la interdependencia, vemos que ningún fenómeno en el mundo, sea material o mental, puede existir independiente de otros fenómenos. Todos los seres y cosas están íntimamente relacionados unos con otros. Todas las actividades que hace un ser individual están en realidad conectadas e influidas por las actividades de otros seres en una densa e infinita red. Todo lo que existe necesita de innumerables factores, aparentemente externos, para su existencia. 


El separarse de este vasto sistema de relaciones entre todos los seres haría imposible la existencia. Esta es la profunda realidad de la naturaleza del mundo en el que vivimos, y por supuesto, es también la realidad de nuestra vida individual tal como la vivimos. Todos estamos unidos unos a otros y a todos los seres vivos, conscientes o no conscientes.
En la escala humana, podemos ver la verdad de la interdependencia en el hecho de que nadie puede vivir separado de la sociedad. Dependemos de las ayudas de otros seres humanos para todo lo que tenemos: desde las necesidades básicas de la vida como la comida, el vestido, y la vivienda, pasando por otras varias formas de conocimientos y habilidades que adquirimos, hasta el sentimiento de satisfacción y realización que experimentamos en nuestro trabajo. 

Si tenemos la suerte de vivir en una sociedad relativamente estable, sabemos que la mayor parte del orden y estabilidad de nuestra vida diaria depende de la estructura de la sociedad y del trabajo de otras personas en muchas instituciones públicas. Igualmente, las interrelaciones mundiales y la mutua influencia entre diferentes naciones y culturas quedan con frecuencia demostradas en campos como la economía, la ciencia política y los estudios culturales.
 En una escala mayor, incontables formas de vida, tanto consciente como inconsciente, tienen influencia directa o indirecta en nuestro bienestar. Además, desde el punto de vista de la fe budista en innumerables vidas pasadas y futuros renacimientos, que cada uno de nosotros debe pasar, hemos tenido y tendremos muchas relaciones y conexiones con otros seres. Todos estos “otros seres” han sido nuestros padres, madres, hermanas o hermanos. Cada uno de ellos, en un tiempo u otro, ha sido causa de nuestra felicidad.

Con esta perspectiva, ¿cómo no vamos a mostrar simpatía y atención hacia todos los seres? Sólo podemos sentir una gran responsabilidad y gratitud por ellos. Esta gratitud, a su vez, crea un genuino cuidado de amor que va más allá de un amor individual por la familia, raza o nación. Este tipo de amor, extendido a todos los seres en todas partes, nace de la recta comprensión de que todos somos realmente una familia.
Segundo, desde la perspectiva de la igualdad de todos los condicionamientos, todos estos tipos infinitamente variados de interrelaciones y conexiones entre todos los seres, dan lugar a una multitud de trazos y distinciones individuales. Sin embargo, puesto que estas entidades únicas y distintas son todas contingentes, ninguna de ellas puede existir autónoma y permanentemente por sí misma. Esta es la naturaleza del vacío. A medida que penetramos en la profundidad de esta condicionalidad por medio de la contemplación, podemos entender personal y directamente que todos los fenómenos están vacíos de cualquier naturaleza inherente y separada en sí misma.

Esta esencia o naturaleza vacía de todas las cosas revela su igualdad, su profunda similitud. Al darnos cuenta de esta no-dualidad, de la igualdad natural de toda existencia -que es la experiencia de la sabiduría- nacerá en nuestros corazones un ilimitado deseo de ayudar y beneficiar a todos los seres indiscriminadamente.


 
En la tradición Mahayana, todos los seres conscientes tienen una naturaleza idéntica a los Buddhas. Todos los seres conscientes tiene la potencialidad de llegar a la total iluminación y manifestar su budeidad. Una persona que camine por el sendero de la total budeidad debe cultivar una profunda compasión hacia todos los seres vivos como si fueran un sólo cuerpo consigo misma. Esto no es una ilusión, sino más bien una sincera motivación que inspira nuestras acciones y nos impulsa a vivir humanamente en este mundo. Cuando otros seres conscientes sufren en las profundidades de la confusión, es como si nosotros mismos sufriéramos, pero careciéramos de la sabiduría para ayudarlos y ayudarnos. La genuina atención y amor altruista no provienen de algo o alguien externos, sino de nuestra comprensión de la naturaleza de nuestra propia existencia. Esta comprensión es un impulso ético de un ser iluminado. Y es, a la vez, motivación y fuente de fuerza interna de un bodhisattva.

Compasión y Sabiduría
En el campo del amor, el Buda describe cuatro clases y destaca tres orientaciones de la compasión.  
De los cuatro sentimientos amorosos, el primero es el más conocido, el cantado universalmente. Resulta muy atractivo. Las dos personas utilizan el cuerpo, el habla y la mente para regalarse uno a otro todas las alegrías posibles. Se desarrollan cualidades nuevas y también gana el entorno. El deseo de ver a todos los seres felices es la característica aquí.
 La segunda clase de amor es la compasión. Uno tiene de sobra para los demás. Se regala algo significativo, pero no se tiene ninguna expectativa. Otras personas aprenden de este ejemplo y entonces muchos encuentran su propia fuerza para ser generosos. Uno desea fervientemente alejar el sufrimiento de los demás.

 La tercera clase de sentimiento amoroso se llama alegría compartida. Uno simplemente se alegra cuando a otros les ocurre algo bueno. Por ejemplo, que baje la natalidad en un país ecuatorial superpoblado. Uno piensa: “Entonces vale la pena la ayuda, porque nuevas bocas no se lo comerán todo de inmediato”. Simplemente se alegra sin necesidad de tener un beneficio propio en el suceso.

El ejemplo más impresionante de nuestro tiempo es, con seguridad, la caída del muro de Berlín en 1989. Todos se sintieron llenos de esa alegría compartida cuando finalmente vieron a tanta gente felicísima llegar a la libertad en Berlín Occidental. Uno desea, además, que los seres avancen desde la felicidad pasajera a la definitiva. Un regalo de la alegría compartida es que las buenas impresiones de las que uno se alegra en los demás también se acumulan en la propia mente.
 

La corona del amor es la ecuanimidad. Uno entiende que los seres humanos, a pesar de que puedan ejecutar actos inconcebibles y que producen mucho sufrimiento, poseen fundamentalmente una naturaleza búdica. En razón de su esencia, nada puede destruirla o dañarla.
 Con referencia a la compasión, se diferencian tres distintos puntos de partida desde donde puede desarrollarse: la actitud de un rey, que antes de dar se hace grande a sí mismo, pues piensa: “Si yo soy fuerte, puedo ser útil para todos”; la compasión de un barquero, que los lleva a todos consigo: “Vamos todos juntos a la otra orilla”; y la de un pastor que piensa primero en los demás: “¿A quién más puedo ayudar?”.
Uno debe comportarse aquí de acuerdo con su carácter.




Sin embargo, puesto que el truco verdadero para liberar la mente es olvidarse del “yo” ilusorio; el pastor llega primero a la meta y el camino es más agradable: el que piensa en sí mismo tiene dificultades, pero el que piensa en otros ¡Tiene tareas!; el barquero comparte más cercanía con los demás; y el rey, mediante su influencia, puede alcanzar cosas más significativas y ser reconocido por sus hechos.
 Aunque la compasión aparece a partir de cierto nivel de desarrollo, vale la pena despertarla conscientemente. Lo más fácil es despertar buenos sentimientos hacia aquellos que ya corresponden a las propias expectativas, pues simplemente nos agradan. Este primer plano ha sido desarrollado con seguridad por muchos, pues es muy cercano a nuestro sentido del orden.

 Un desafío mayor es el desear cosas buenas para los demás, cuando éstos repetidamente comenten errores o son difíciles. Aquí se trata de entender que la causa de su comportamiento no es la maldad sino la ignorancia. Finalmente, deseamos la felicidad para todos los seres, pero uno no sabe qué conduce a la felicidad, y por eso se comporta en forma equivocada, proporcionando en cambio sufrimiento. Por desgracia la mayoría recoge con más frecuencia las ortigas que las flores. El Buda enseñó para cambiar eso.
 El último paso está más allá de las restricciones personales. La compasión irradia aquí como el sol, incansable y para todos. En este nivel uno hace, sin perturbarse, lo que tiene frente a la nariz y las personas reciben todo lo bueno que les posibilita su karma y su talento. Esta compasión que no hace distinciones es ilimitada y perfecta. Expresa la interdependencia de todos los fenómenos y el amor del Buda por todos los seres.
 Los dos primeros pasos de la compasión son condicionados y comparables con hermosas imágenes en el espejo de la mente. El tercero, sin embargo, es fundamental y está más allá de los conceptos. Es el esplendor de su misma amplitud radiante. Al principio no se puede retener la experiencia del amor supremo, pero una vez que se reconoce como verdadero, su resplandor no cesa de incrementarse.
 Sin embargo, uno no llega a la meta sólo con compasión; se necesita también comprender lo que sucede. La compasión sola conduce a dogmas y sentimentalismo, mientras que la sabiduría que se desarrolla por separado lo vuelve a uno frío, calculador y sabelotodo. Igual que se necesitan las manos y ojos para hacer algo en el mundo, en el Gran Camino tienen que complementarse la compasión y la sabiduría.
 Hay dos clases de sabiduría: una, la mundana, que se relaciona con todo lo condicionado que ocurre en la mente; la otra, la liberadora, que apunta a la mente misma.
 La primera se enseña en las escuelas y universidades, y permite ganar más dinero en menos tiempo, ejecutar trabajos más emocionantes y morir con más deudas que las personas con menos educación. La sabiduría mundana se limita a lo pasajero y sus ventajas se pierden de nuevo con la muerte. Además, el conocimiento ganado solamente en el plano intelectual durante la vida no logra la verdadera felicidad, y las riquezas que se obtienen mediante el trabajo sólo valen la pena por poco tiempo. “La última camisa no tiene bolsillos”, como dice con todo acierto un refrán danés.
Sin embargo, entrenar la mente es también significativo para vidas futuras. Uno será atraído por padres talentosos al momento de la concepción y mediante sus características genéticas hereditarias junto con una buena educación, uno tendrá una buena oportunidad para disfrutar de una vida plena y rica, incluso quizás, para el beneficio de muchos.
 La sabiduría liberadora e iluminadora de la mente, en cambio, no es otra cosa que el más alto gozo. ¡Nunca se puede perder! Como la naturaleza de la mente es abierta, clara e ilimitada, puesto que nunca nació y tampoco puede morir, sus cualidades inherentes son también intemporales y no condicionadas. De vida en vida permanecen claros algunos sitios que se limpiaron alguna vez en el espejo de la mente y, de esta forma, las cualidades más allá de lo personal que se adquirieron permanecen a nuestro lado en forma duradera.

El amor y la compasión son los valores que más influencian mi crecimiento espiritual. Se trasciende cualquier pensamiento o emoción negativa si uno se deja invadir por cualquiera de estas dos cualidades o niveles de conciencia. En años recientes muchos estudios apoyan la conclusión de que el desarrollo de la compasión y el altruismo tiene un efecto positivo sobre nuestra salud física y emocional.



En un conocido experimento, David Mc Clelland, psicólogo de la Universidad de Harvard, mostró a un grupo de estudiantes una película sobre la Madre Teresa trabajando entre los enfermos y los pobres de Calcuta. Los estudiantes declararon que la película había estimulado sus sentimientos de compasión. Más tarde, se analizó la saliva de los estudiantes y se descubrió un incremento en el nivel de inmunoglobulina A, un anticuerpo que ayuda a combatir las infecciones respiratorias. 


En otro estudio realizado por James House en el Centro de Investigación de la universidad de Michigan, los investigadores descubrieron que realizar trabajos de voluntariado con regularidad, interactuar con los demás en términos de benevolencia y compasión, aumentaba espectacularmente las expectativas de vida y, probablemente, también la vitalidad general. Muchos investigadores del nuevo campo de la medicina mente-cuerpo han realizado descubrimientos similares y concluido que los estados mentales positivos pueden mejorar nuestra salud física.
 El Dalai Lama, máximo responsable del Budismo insiste en estos dos pilares como los mediadores de la felicidad y el equilibrio interior. En una entrevista, le preguntaron que explicara más sobre la compasión y dijo de forma clara y sencilla:
“Lo que define la compasión es que no sea parcial, sino que esté dirigida a todos los seres, para que todos tengan la felicidad que buscan. Habitualmente entendemos la compasión como algo que sentimos por los que están cerca nuestro, y esto no es compasión sino más bien una forma de deseo y apego. Esta compasión imparcial no surge naturalmente, sino que requiere un entrenamiento en el cual la inclusión de la inteligencia y la sabiduría son esenciales y necesitan razonamientos para desarrollarla.

 De todas las enseñanzas búdicas hay una leyenda en el “Libro Tibetano de la Vida y la Muerte” relacionada con la compasión que supera cualquier indicio de acercarse a comprender el auténtico poder de la compasión. Es sobrecogedora por el poder de transformación que produce su enseñanza. Aunque jamás lleguemos a actuar como Asanga, el protagonista de nuestra historia, es una referencia extraordinaria para mantener en la mente y sobre todo en el corazón.
 “Uno de los más famosos santos budistas de india fué Asanga, eremita del siglo 4 que se marchó a la montaña para hacer un retiro en solitario, concentrando su práctica meditativa en el Buda Maitreya, con la ferviente esperanza de ser bendecido con una visión de este buda y recibir enseñanzas de él. Asanga, meditó durente 6 años con suma austeridad, pero no tuvo ni siquiera un sueño auspicioso. Desalentado llegó a creer que nunca vería su aspiración de conocer a buda, de modo que interrumpió el retiro y abandonó su ermita.
 No llevaba mucho tiempo andando por el camino cuando vio a un hombre que pulía una enorme barra de hierro con un retazo de seda. Asanga se le acercó y le preguntó que hacía - necesito una aguja- respondió el hombre,- y la estoy haciendo con esta barra.
 Asanga le miró atónito, aunque el hombre acabará cumpliendo su cometido al cabo de 100 años, reflexionó, ¿qué sentido tendría?. De modo que se dijo: “Fíjate en las molestias que se toma la gente por cosas completamente absurdas, tú estás haciendo algo realmente valioso, la práctica espiritual, y no pones tanta dedicación ni mucho menos”.
 Giró en redondo y regresó a la ermita.
 Pasaron 3 años más, durante los cuales siguió sin recibir ninguna señal del Buda Maitreya. ” Ahora estoy seguro, jamás lo conseguiré”, pensó.
 Así que volvió a marcharse, pronto llegó a una curva del camino en la que había un enorme peñasco, tan alto que parecía tocar el cielo. Al pie de la roca había un hombre que la frotaba afanosamente con una pluma empapada en agua. Asanga le preguntó que hacía.
 - Esta roca es tan grande que impide que dé el sol en mi casa, así que he decidido librarme de ella.
 Asanga se sintió asombrado por la energía incansable de aquél hombre, y avergonzado por su falta de dedicación regresó a su retiro.
 Transcurrieron otros 3 años sin que tuviera ni un buen sueño. Al fin decidió de una vez por todas que su empresa era desesperada y abandonó el retiro definitivamente.
 Fueron pasando las horas y entrada ya la tarde se encontró con un perro tendido en la cuneta. Sólo tenía las patas delanteras, y la mitad trasera del cuerpo estaba descomponiéndose y cubierto de gusanos. Pese a su lamentable estado, el animal no cesaba de ladrar a los transeúntes y hacía patéticos intentos de morderlos, arrastrándose por el suelo con las patas buenas.
 Asanga quedó abrumado por un vivo e insoportable sentimiento de compasión, y se cortó un trozo de carne de su propio cuerpo para dar de comer al perro. Después se agachó para quitarle los gusanos que se consumían en su cuerpo, pero se le ocurrió que podría hacerles daño si los cogía con los dedos, y se dio cuenta de que la única manera de quitarlos era con la lengua. Se arrodilló y, tras mirar la repulsiva masa culebreante, cerró los ojos. Se acercó más, sacó la lengua…y cuando se dio cuenta, estaba tocando el suelo con la lengua.
 El perro había desaparecido, en su lugar estaba el buda Maitreya, envuelto en un agua de luz trémula.
 - Por fin.- dijo Asanga-. ¿Por qué no te me has aparecido antes?

- No es verdad que no haya aparecido antes- le dijo Maitreya dulcemente.- He estado siempre contigo, pero tu karma negativo y tus oscurecimientos te impedían verme. Tus 12 años de práctica los disolvieron levemente, y por eso al menos has podido ver al perro. Luego, gracias a tu auténtica y sincera compasión, todos los oscurecimientos han quedado completamente eliminados, y ahora puedes verme ante ti con tus propios ojos. Si no crees que haya ocurrido así, cargáme al hombro y comprueba si alguien más puede verme. Asanga se cargó a Maitreya al hombro derecho y se dirigió al mercado, donde empezó a preguntarles a todos: “¿ Qué llevo al hombro?”. La mayoría de los interpelados respondía que nada y seguía su camino.
 Sólo una anciana que había purificado ligeramente su karma respondió: - Llevas el cadáver putrefacto de un perro viejo nada más. Asanga comprendió por fin el poder ilimitado de la compasión que había purificado y transformado su karma”.

MEDITACIÓN SOBRE LA COMPASIÓN
ENSEÑADA POR EL DALAI LAMA


 Al generar compasión, se empieza por reconocer que no se desea el sufrimiento y que se tiene el derecho a alcanzar la felicidad. Eso es algo que puede verificarse con facilidad. Se reconoce luego que las demás personas, como uno mismo, no desean sufrir y tienen derecho a alcanzar la felicidad. Eso se convierte en la base para empezar a generar compasión.
Así pues, meditemos hoy sobre la compasión.
Empecemos por visualizar a una persona que está sufriendo, a alguien que se encuentra en una situación dolorosa, muy infortunada. Durante los tres primeros minutos de la meditación, reflexionemos sobre el sufrimiento de ese individuo de forma analítica, pensemos en su intenso sufrimiento y lo infeliz de su existencia. Después tratemos de relacionarlo con nosotros mismos, pensando: "Este ser tiene la misma capacidad que yo para experimentar dolor, alegría, felicidad y sufrimiento".
A continuación, tratemos de que surja en nosotros un sentimiento natural de compasión hacia esa persona. Intentemos llegar a una conclusión, pensemos en lo fuerte que es nuestro deseo de que esa persona se vea libre de su sufrimiento. Tomemos la decisión de ayudarla a sentirse aliviada. Finalmente, concentrémonos en esa resolución y, durante los últimos minutos de la meditación, tratemos de generar un estado de compasión y de amor en nuestra mente.
Karaniya Metta Sutta: Sutra de la compasión universal
 Esto debe hacer quien es sabio en bondad para conseguir el camino hacia la paz:
se debe ser honesto y capaz, sincero y de charla apacible,
humilde y no vanidoso, contento y satisfecho con facilidad,

aliviado de excesivas obligaciones, viviendo de manera sencilla.

Pacífico, tranquilo y hábil, sin un carácter orgulloso ni demandante.
No se debe hacer la mínima cosa que personas más sabias pudieran reprobar.
Desear el contento y la seguridad para que todos los seres estén bien y a salvo,
ya sean débiles o fuertes, sin omitir a ninguno.
Grandes o medianos, pequeños o diminutos, así como visibles o invisibles,
vivan cerca o lejos, existan o estén por existir.
¡Que todos estén bien!
Que uno no engañe al otro, que no haya desprecio entre ellos.
Que ninguno por engaño o mala voluntad desee el daño al otro.
Tal como una madre protege con su vida a su único hijo,
del mismo modo y con un corazón ilimitado
así es como se debe querer la protección de todos los seres vivos:
irradiando bondad sobre el mundo entero, enviándola hacia arriba hasta los cielos,
y hacia abajo hasta las profundidades; alrededor y a todas partes, sin límites.
Y así, estando libre del odio y de la mala intención,
cuando se esté de pie o caminando, sentado o tumbado,
libre de la pereza se debe mantener esta consciencia ilimitada.
Esto es la sublime morada.
Al no mantener ideas preconcebidas, se tiene el corazón purificado,
y teniendo claridad de visión y estando libre de la esclavitud de los sentidos,
no se renacerá de nuevo en este mundo.
FUENTE: “Las Cosas como son” DE Lama Ole Nydahl
http://www.budismo.net
http://spanish.dharmadrum.org/budismo
http://medicinacuantica.net
LECTURA RECOMENDADA EN EL SITIO WEB: http://drgeorgeyr.blogspot.com/2010/05/la-compasion-es-un-poderoso.html
  LIBROS RECOMENDADOS:

COMPASIÓN UNIVERSAL.
Prácticas budistas para cultivar el amor y la compasión
de 
El corazón de la práctica budista es cultivar un amor y una compasión incondicionales hacia todos los seres. Aplicando los poderosos métodos del adiestramiento de la mente que se revelan en esta obra, adquiriremos esta preciosa mente de compasión universal. Estos métodos se han utilizado con éxito durante siglos para resolver los problemas cotidianos y curar las enfermedades físicas y mentales. En este aclamado comentario del famoso texto Adiestramiento de la mente en siete puntos, Gueshe Kelsang expone con gran claridad la manera de transformar incluso las situaciones más adversas en oportunidades para el desarrollo espiritual. Este libro constituye un compañero indispensable en nuestra vida diaria.







UNA PUERTA A LA COMPASIÓN
de THICH NHAT HANH
En este libro el maestro vietnamita Thich Nhat Hanh nos ofrece y comenta los 14 preceptos de su orden budista, la Orden de Interser. La fundó en 1964, año en que comenzó la escalada militar que llevo a Vietnam a su cuarta confrontación en un siglo con potencias extranjeras. Nacidos del horror y la miseria de la guerra, los preceptos impresionaran al lector por su realismo, fortaleza y una insaciable búsqueda de paz interior. El budismo significa, según el autor, tener paz en nosotros mismos y los demás en este preciso momento en que estamos respirando. Significa encontrar la serenidad para crear armonía entre el individuo y el universo; significa comunicar serenidad para proteger y dar vida con comprensión y compasión.























LA IMPORTANCIA DE LA PRÁCTICA DIARIA


"Un gramo de práctica es mejor que una tonelada de teoría" Swami Sivananda
El mejor momento del día para practicar yoga, es algo que cada uno tiene que descubrir por sí mismo. Los que nos levantamos temprano normalmente disfrutamos practicando antes del trabajo, empezando, de esta forma, el día con buena energía y la serenidad necesaria para enfrentar la vida.
 Por otro lado, los que se acuestan tarde, que aprecian cada minuto extra en la cama, seguramente prefieren hacer yoga por las tardes o las noches.
 Pero el mejor consejo es realizar la práctica una vez al día, no importa en que momento la incorpores. Si el tiempo no te da para hacer una sesión larga de 1hora 40 minutos podes adaptar a tus horarios una sesión de 30 minutos o aún menos. Lo importante es no dejar de practicar ni un solo día.
Es preferible practicar una sesión corta cada día con un sesión larga una vez por semana, en vez de una sola vez por semana con una sesión de dos horas.
Swami Sivananda, al igual que destacados maestros de yoga,  siempre insistió en la importancia de practicar diariamente.

La escuela  Sivananda Yoga Europe  en su sitio web brinda ideas para sesiones cortas de yoga. Sólo 15 ó 30 minutos cada día ya tiene efectos positivos sobre tu nivel de energía, capacidad de concentración y estado de ánimo.

Sesión práctica de 15 Minutos
•Saludo al sol: 10 Min.

•Relajación profunda (Savasana): 5 Min.

Sesión práctica de 30 Minutos
•Relajación  (Savasana): 1 Min.

•Respiración alterna: Pranayama 2 rondas de hasta 50 expulsiones

•Respiración alterna: Anuloma viloma 5 Rondas 4 – 16 – 8

•Saludo al sol: 5 Min.







•Postura sobre la cabeza: 3 Min.

•Postura sobre los hombros: SARVANGASANA 1 Min.

•Arado: HALASANA ½ Min.

•Pez: MATSYASANA  ½ Min.

•Flexión adelante: UTTASANA  O PACHIMOTANASANA 1 Min.


•Cobra: BHUJANGASANA  ½ Min.

•Saltamontes: SALABHASANA ½ Min.










•Media torsión espinal: ARDHA MATSYENDRASANA 1 Min.

•Triángulo: TRIKONASANA 1 Min.

•Relajación final (Savasana): 5 Min.

Consejos para un yogui madrugador
Salí de la cama en cuanto suene el despertador.
Dependiendo de cuánto tiempo quieras hacer yoga, poné el despertador una hora o media hora antes de lo habitual. Superá la tentación de dormir más, levantándote directamente. Más tarde te sentirás orgulloso y agradecido por el tiempo empleado en una meta valiosa.
Para que puedas cumplir con tu objetivo debés preparar la situación la noche anterior porque un día de yoga comienza la noche anterior. No tomés cenas pesadas, siempre es mas sano comer liviano a la noche. Intentá recibir impresiones positivas antes de acostarte, algunos ejercicios respiratorios y algunas meditaciones positivas serán de gran ayuda. Andá a la cama a tiempo.
 Antes de que comiences tu práctica en la mañana, bebé un vaso de agua tibia/caliente, cepillá tus dientes y limpiá tu lengua. Para ayudar a que tu respiración sea más profunda y fluida, limpiá las fosas nasales con Jala Neti.
 Porque practicar diariamente

 Durante años les he inculcado a mis alumnos de las clases de educación física y en los entrenamientos de atletismo que la disciplina es importante para ver los resultados prontamente, la práctica diaria sumada a un gran respeto por tu cuerpo y por tu espíritu, junto a una responsabilidad consciente hace que el rendimiento deportivo sea exitoso.

En mis años de entrenamiento de alto rendimiento de atletismo en las especialidades de 400 y 800 mts. llanos, mientras representaba a mi país en los juegos, competencias y campeonatos  internacionales pude incorporar la disciplina y la responsabilidad a mi practica entendiendo que es el único camino de crecimiento en una actividad.
En la práctica del yoga dada mi experiencia, coincidente con las enseñanzas de los grandes maestros del yoga, practicar diariamente es lo más natural y beneficioso por los efectos profundos que ejerce en nuestro cuerpo, en nuestra mente y  en nuestro espíritu.  Hoy en día en muchos lugares, el yoga se ha convertido en una práctica física“ de moda”, lamentablemente se ofrece en los gimnasios como una actividad física mas, incorporada a las clases de gym, aerobics, spinning y demás, quitándole así el aspecto espiritual y de completo crecimiento individual. Muchos incautos creen que el yoga es solo esa clase que se da irresponsablemente en los gimnasios y por ello se evidencia la falta de compromiso, ir o faltar a las clases da lo mismo. Hay quienes se “disfrazan” de yoguis, tiene todo el equipo de ropa y accesorios, además se creen y les hacen creer a todos de su entorno que son “grandes practicantes” de yoga pero esto es solo es una mascarada, estos personajes apenas cumplen con una clase muy de vez en cuando y su falta de entendimiento y compromiso con la práctica es evidente.


La práctica de yoga ocasional o espaciada de una o dos veces a la semana, no produce efectos significativos en nuestra totalidad.

Quien practica yoga diariamente va teniendo cambios en todos los aspectos de su vida, físico, espiritual y mental y por consiguiente una cambio en su entorno y en su vida, va aceptando con mayor ecuanimidad los altibajos de la vida, aun sin perder el interés y la alegría de vivir. Sólo a través de un perfecto estado de equilibrio físico y psíquico podemos alcanzar la armonía personal y ser útiles a los demás y a la sociedad. El yoga conlleva un cambio radical de actitud psico-emocional y espiritual frente a la vida en general y al papel de cada uno en particular.


En contraste con la práctica de cualquier deporte incluso de la actividad más simple como es correr, Hatha Yoga no tiene la intención de aumentar la masa muscular, la fuerza, la velocidad o la resistencia. El yoga no busca el esfuerzo, de hecho, las asanas son la antítesis del aerobic. La palabra clave aquí es  “flexibilidad". La práctica de las asanas no debería estar acompañada por el esfuerzo excesivo. 
El asana es concebido de tal modo que los músculos no están forzándose  en su ejecución. En lugar de comprimir los músculos, un asana los alarga. Las articulaciones, los ligamentos y los músculos son estirados y esto no requiere esfuerzo. Incluso es normal que después de unas dos horas de finalizada la sesión de Hatha Yoga un practicante se sienta más enérgico y vibrante que al principio de la clase. Contrariamente a lo que ocurre frente a las prácticas de los deportes que por lo general te hacen sentir cansado, exhausto  y desgastado.
Un fin básico del yoga es alcanzar el moksha, un estado considerado perfecto, libre de pasiones y de inquietudes, resultado y función específica del conocimiento verdadero. Moksha es el cuarto de los Purusharthas o grandes finalidades de la vida. Siendo los restantes: Dharma, Artha, Kama, Moksha y Prapti. Se llama Moksha a la purificación, que es el medio de alcanzar Lo Elevado, constituyente de la simiente de las sucesivas etapas de superación. Significa, además, liberación.

Existen muchos asanas y varias técnicas, cada una de las cuales con diversas variaciones. Al ejecutar cada una de ellas, se debe relajar el cuerpo, respirar profundamente Y calmar la mente. Aunque al comienzo los movimientos parezcan incómodos, poco a poco se vuelven más fáciles de ejecutar.


Antes de realizar cualquier postura, se debe hacer una preparación física y mental durante cerca de diez minutos.

Entre una postura y otra se puede ejecutar la posición Savasana: - boca arriba con los pies ligeramente separados, colocar las manos a una distancia de aproximadamente 15 centímetros a los lados del cuerpo, con las palmas vueltas hacia arriba, cerrar los ojos. Hacer tres respiraciones profundas de purificación para relajar todo el cuerpo, propiciando las condiciones para que el asana siguiente produzca su efecto.
Después de los ejercicios es esencial una concentración profunda final, en esa misma posición, con la mentalización de todo el cuerpo y relajamiento de cada una de sus partes.


El lugar para la práctica diaria debe ser privado, lejos de la agitación y del ruido. Un rincón de tu casa sería perfecto si lo podés acondicionar con alguna imagen inspiradora, de algún deva o algún maestro, algunas velas o sahumerios, música suave si el silencio no es total. Dará la intimidad necesaria para los ejercicios. Necesitarás una alfombra para hacer cómodo el piso a veces frio o duro. Tu yogamat es fundamental como para delimitar tu espacio. Usá una manta para no enfriarte durante las relajaciones y ropa cómoda, sin zapatos, lentes u objetos que limiten la movilidad.
 Antes de comenzar la secuencia de asanas, tenés que hacer los ejercicios de calentamiento; sin excepción, porque de otra manera podrías dañarte o lesionarte al estirarse. No forzar tu asanas; el asana deberá ser estable y cómodo, tanto en el proceso previo a la posición en la posición y en el desarmado de la posición. Antes de comenzar a practicar cualquier asana  debés ser consciente de las contraindicaciones y evitar cualquier peligro para la salud; muchos asanas tienen contraindicaciones específicas y debes estar consciente de ellas.
Conservá el ánimo y no desesperes si al principio no consiguís una postura, aún así notarás los beneficios.


Consultá a un especialista en caso de embarazo, lesiones cervicales, hipertensión o desprendimiento de retina. Siempre contá con la supervisión de un experto para hacer y deshacer las posturas, y respirar correctamente, estar conciente y presente en las practicas con un profesor o maestro hace que tu práctica diaria  en tu casa sea segura.


Mientras realizás un asana no dejés a tu mente vagar alrededor, enfócate en la postura. Recordá que la práctica asana es una forma de meditación. Después de la ejecución de cada asana debés tomar un minuto para asimilar los efectos específicos; esta fase de conciencia de conocimiento puede ser ejecutada en una posición cómoda (Savasana) y es una llave al éxito en el hatha yoga.
Es mucho mejor hacer 20 minutos de hatha yoga cada día que una sesión de dos horas por semana; no exagar al principio, porque quienes son por demás entusiastas al principio sólo duraran un par de semanas, debe conseguirse mantener en la práctica regular por muchos años. Manteniendo el mismo horario y ubicación se establece una resonancia benéfica que te ayudará a largo plazo. Cuando sea el momento, te  sentirá "mágicamente" atraído a comenzar la práctica cada dia.
La práctica grupal de yoga es más eficiente que practicar asanas solo; más gente que ejecuta un mismo asana hace aumentar el efecto de "la ley de resonancia" pero sabemos que por el ajetreo de la vida y los horarios es muy difícil coordinar una clase por dia en un estudio, si podes sería fantástico pero sino es muy bueno hacer todos los días en casa y una o dos veces por semana en un estudio con otros practicantes y la supervisión de un maestro o profesor calificado.

Entre más practique mejor va a ser. “No piense, solo practique” –Pattabhi Jois-

 Es mejor practicar a diario en un momento fijo, sin falla, siguiendo una rutina de Yoga, o Kriya. En ciertos días la mente puede justificar no practicar, o puede estar molesta, alterada o sin descanso. Si no hay enfermedad, debería tratar de hacer la práctica normalmente.


 
“Se requiere de 40 días para establecer un hábito,
 90 días para reafirmarlo. 120 días para dominarlo-todos los sabrán” – Yogi Bhajan-
  Promové un hábito- Hacé una rutina especial de yoga, y/o meditación durante 40 días. Mantené un diario de tu progreso y los cambios que has experimentado.
 Sadhana, la práctica diaria, se hace mejor 2 ½ horas antes del amanecer, llamadas horas Ambrosiacas, o Amrit Vela, de 4 a 7 en la mañana, y otro momento propicio para practicar es de  4 a 7 en la tarde.

 En las “horas Ambrosiacas” cuando el sol está en un ángulo de sesenta grados con la tierra, deberías obtener los máximos resultados. Y cuando tu mundo está más quieto, podés meditar mejor, ayudando a la concentración. Este es el momento en que tenemos que despertar para recibir la primera energía solar del día.
  “Cualquier tonto puede dormir, pero el sabio es aquel que se levanta antes que el sol” – Sahkti Parwha kaur Khalsa
 Sadhana es su esfuerzo persona y espiritual. En la medida que necesites tomar una ducha, limpiar tu cuerpo, tenés que hacer Sadhana para limpiar tu mente. Para despegar tu mente antes de que se inicie el día, de forma que puedas prestar toda tu atención a los deberes de tu vida.

 “¿Qué pasa cuando uno no se baña por un tiempo?-Apesta, ¿cierto? – Lo mismo pasa con la mente, si usted no se toma el tiempo de cuidar uno de sus regalos más valiosos, con el tiempo apesta también”- Yogi Bhajan

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http://www.thesecretsofyoga.com/spanish/basic-premises/frecuency-practice.html
LECTURA RECOMENDADA: http://oscarmontero.com/la-invencibilidad-de-la-practica-y-estudio-diario-del-yoga/
ENLACE:
http://youtu.be/NRqxpG8SPbo
LIBROS:

sesiones matinales de yoga-zack kurland-9788431539429
de Zack Kurland de Editorial Vecchi
2008