martes, 13 de diciembre de 2011

BENEVOLENCIA,COMPASIÓN,ALEGRÍA ALTRUÍSTA Y ECUANIMIDAD

El Venerable Maestro Yin-shun  en su libro "LA VÍA HACIA LA BUDEIDAD" Un compendio completo de las enseñanzas de Buda, dice:
"Los cuatro estados infinitos son: benevolencia, compasión, alegría altruísta y ecuanimidad. La benevolencia es hacer el voto de ofrecer felicidad a los otros, la compasión es sentir cercanía por los seres vivos que sufren, la alegría altryísta es sentir empatía por la felicidad ajena y la ecuanimidad es el equilibrio mental hacia todos los seres, libre del amor interesado hacia familiares, odel rechazo discriminatorio hacia los enemigos.
Después de practicar y realizar las cuatro dhyanas es posible practicar los cuatro estados infinitos (no obstante, el estado de alegría altruísta se limita a las dos primeras dhyanas). 
Estos estados se denominan infinitos porque al practicarlos, primero se contempla a los propios familiares y después a los enemigos, se pasa de una persona, a unas pocas y luego a muchas, de un país a una zona del mundo entero, y finalmente, a todos los seres vivos del mundo del deseo en todos los mundos de las diez direcciones.
La mente se colma de benevolencia, compasión, alegría altruísta y ecuanimidad, con el anhelo de que todos los seres vivos obtengan felicidad y estén libres de sufrimiento. Dado que dichos pensamientos se enfocan hacia infinidad de seres y quien los practica recibe una recompensa infinita de karma saludable, se denominan estados infinitos.
Cuando el BUDA se refirió al karma meritorio de las meditaciones para seglares, puso énfasis en la práctica de éstos cuatro estados infinitos.
El mantenimiento de éstos estados de la mente y su rememoración constante se asemejan a la benevolencia del confucianismo y el amor universal del cristianismo. Tales enseñanzas fueron originalmente las mismas en todo el mundo, son las enseñanzas mas virtuosas de la tierra y las vías de acceso para renacer en los planos celestiales.

Estos métodos de meditación enseñados por el BUDA deben practicarse gradualmente de la primera dhyana a la segunda, después a la trecera siguiendo así hasta llegar al estado de ni percepción ni no percepción.
Durante la fase de aprendizaje no han de saltarse las etapas , pero una vez que se hayan dominado, será posible saltárselas y también practicar en orden inverso."
 
Venerable Chodron se con Venerable Houkuan, un bondadoso monje que es académico Madhyamaka y uno de los principales discípulos del Maestro Yin Shun.


Los cinco preceptos dados por el budismo clásico son:
Abstenerse de tomar la vida.
Abstenerse de tomar lo que no ha sido dado.
Abstenerse de la conducta sexual incorrecta.
Abstenerse del habla incorrecta.
Abstenerse de bebidas alcohólicas y otras drogas que tienden a embotar la mente.

El maestro Yin-shun dice sobre éstos cinco preceptos que los devotos laicos (upasākas) y las devotas laicas (upāsikās) deberían guardar los cinco preceptos; se los conoce como preceptos de asistencia, que es el significado literal de upa. Tal es la virtud de los preceptos para la vida laica. La base de la virtud de los preceptos es la misma para lo bajo y para lo alto, sin embargo, aunque los preceptos de los bodhisattvas se construyen sobre esta base, son más completos y puros. Cada uno de los cinco preceptos se basa en el principio de utilizar los propios sentimientos para medir los sentimientos de los demás.
«No matar.» Ya sea que uno mate por sí mismo o envíe a otro para hacerlo (conspirar con otros para matar también es una falta), terminar con la vida de un ser sensible es matar; sin embargo, provocar la muerte sin querer no constituye una ofensa seria. Entre todas las muertes de seres sensibles, matar a seres humanos es naturalmente la ofensa más grave. Dañar a otros: con cuchillos, palos, objetos de barro, piedras…, aunque no sea una ofensa tan seria como matar, pertenece a la misma categoría.
«No robar.» Se aplica a todas las cosas: nacionales, personales, budistas…, que tienen dueño. Se rompe el precepto de no robar si se toman, ocupan por la fuerza o malversan cosas sin el consentimiento del propietario. Según el Dharma del Buda, para robar no se puede utilizar la excusa de estar hambriento, enfermo o querer proveer a padres, esposos o hijos. Todo robar es una falta.
«No implicarse en una conducta sexual inapropiada.» Si un hombre y una mujer están de acuerdo en ser esposos por medio de ritos públicamente reconocidos, con la aprobación de los guardianes y sin violar las leyes seculares, el contacto sexual entre el marido y la mujer (que es un elemento importante en la formación de la familia y la continuación de las generaciones futuras) es apropiado y no es una falta. Aun si la otra persona consiente, la conducta sexual es inapropiada para los laicos si no está permitida por el Dharma del Buda (por ejemplo, cuando uno recibe los ocho preceptos), por la ley secular o no cuenta con la aprobación de los respectivos guardianes. Los budistas devotos laicos deberían abstenerse de tales contactos, pues no solo dañan la capacidad de la otra persona para tomar decisiones sin influencias externas, sino que también constituyen una conducta maligna que destruye la armonía de las familias y perturba la sociedad.
 «No hacer declaraciones falsas.» A veces se dicen cosas que no son ciertas para beneficio propio, beneficio de familiares y amigos, o para dañar al enemigo. El precepto de no mentir también se aplica a fingir que se sabe algo que no se sabe y a negar que se sabe algo que sí se sabe, a decir que hay algo cuando no lo hay y a decir que no hay algo cuando sí lo hay, y a llamar correcto a algo erróneo y viceversa. Al realizar declaraciones falsas que benefician a uno mismo y a sus parientes pero dañan a otros, se comete la ofensa grave de mentir. En otros casos de falsas declaraciones la ofensa es más ligera.
Los cuatro preceptos que hemos discutido se llaman preceptos naturales, porque esas mismas acciones son crímenes, es decir, está mal hacer esas cosas sin importar que se acepten o no los preceptos. No solo el Dharme del Buda no permite estos actos, sino que incluso las leyes seculares deberían castigar esas conductas.
«No beber alcohol.» Toda sustancia que tenga la capacidad de perturbar o confundir la mente se llama alcohol y no se debería consumir nunca. Aunque algunas personas dicen que beber alcohol es bueno para la salud, según el Dharma del Buda no tiene ningún mérito. En primer lugar, beber alcohol puede perturbar la mente y conducir a la pérdida de control. Cuando uno está borracho, no solo comete errores, sino que también dice cosas o realiza malas acciones que normalmente sería incapaz de decir o hacer. En el vinaya ‘código de disciplina’ hay una historia sobre un discípulo budista que era muy estricto en la observancia de los preceptos, pero se embriagó y cometió las cuatro ofensas graves en el mismo día: matar, robar, tener relaciones sexuales inapropiadas y mentir. Debido a situaciones como esta, se dice que beber destruye todas las virtudes. En realidad, al tomar alcohol no solo se destruyen las virtudes del Dharma del Buda, también se suelen destruir la felicidad de las familias, las amistades, los negocios y la riqueza.
 En segundo lugar, la perturbación y la ignorancia son la raíz de todos los crímenes y el alcohol puede provocarlas. Beber de manera habitual es un gran obstáculo para mantener la atención correcta y el conocimiento correcto. Por estar siempre borrachas, algunas personas tienen niños que nacen dementes o con un importante retraso mental. Aunque pueda parecer que beber no es tan malo, en realidad se trata de uno de los principales culpables que impiden la sabiduría y destruyen las virtudes. Por lo tanto, además de los primeros cuatro preceptos, los budistas deberían mantener seriamente el precepto de no beber para resguardar sus virtudes y avanzar hacia las enseñanzas que trascienden el mundo, las cuales tienen como base la sabiduría.
   LAS ENSEÑANZAS DEL MAESTRO YIN-SHUN EN ACCIÓN
A la edad de 25 años Cheng Yen renunció a la vida laica y decidió convertirse en monja budista. A pesar de no haber podido acceder al monasterio Lin Chi en primera instancia, logra,  gracias a su perseverancia,  que  el   venerable maestro  Yin Shun,  la acepte como su discípula y la ordena como monja novicia, recordándole  que deberá trabajar por el budismo y por todos los seres vivos, forma conocida como budismo humanitario.
MAESTRA BUDISTA CHENG YEN
  La maestra Cheng Yen, junto con unos pocos discípulos se asentaron en una zona costera de Taiwan, ganando para su mantenimiento diario lo obtenido a través de diversos trabajos; cosiendo zapatos de bebé, tejiendo suéteres y cultivando su propia huerta.
En una oportunidad, al visitar un paciente en una clínica, Cheng Yen experimenta una fuerte impresión cuando ve que una mujer embarazada no es asistida debido a que su familia no tenía los medios económicos para solventar la consulta. Tiempo después recibe otra sacudida en su corazón debido a la conversación que mantiene con tres monjas católicas que la habían ido a visitar.
Todo esto genera en la maestra la fuerte decisión de comenzar a juntar fondo, a partir del ahorro de donaciones y del trabajo que realizaban diariamente para ayudar a los pobres y necesitados. Así es como funda Tzu Chi, una fundación budista humanitaria, con sedes en diferentes partes del mundo que trabaja asistiendo a los necesitados en diferentes ámbitos.
La venerable maestra Cheng Yen considera que dar a las personas la oportunidad de participar en ayudar a otros, por más pequeña que sea esa ayuda, es sembrar en sus corazones la semilla de la bondad. Ella cree que todos los seres humanos son capaces de sentir la misma gran compasión que Buda, pero no basta con tener compasión por el sufrimiento de otros, sino que hay que aliviarlo en acciones concretas. Esa compasión traerá paz y felicidad a los seres que la experimentan y allanará el camino para la paz y armonía mundial.
  
  “La Vía hacia la Budeidad” de Editorial:Dharma Autor: Ven. Mº Yin-shun
Traducción y glosario del Ven Mº Aigo Seiga Castro
El Venerable Yin-shun (1906-2005), nació en el seno de una familia campesina y abandonó la vida seglar para convertirse en monje budista en 1930. Desde entonces, dedicó su vida a un estudio riguroso y crítico del budismo en todas sus facetas. Su obra ha ejercido una influencia decisiva en la revitalización de las enseñanzas originales del Buda en Extremo Oriente y, de modo incipiente, cuenta ya con un impacto similar en el budismo occidental.
 “La Vía hacia la Budeidad” es un compendio de dos mil años de estudio, práctica y legitimación china de las enseñanzas del Buda. Se trata de un clásico excepcional que capta con autenticidad la totalidad de esta tradición budista entre sus tapas.
"Esta excelente traducción ... es una bienvenida aportación a la escasa bibliografía del budismo chino moderno en lenguas occidentales ... el principal líder del resurgimiento intelectual del budismo chino, el monje Yin-shun, es a la vez un sabio y pensador original de primer orden. Inspirándose en la totalidad del amplio espectro del pensamiento budista -especialmente en la tradición Madhyamaka ("Sendero medio") de Nagarjuna, Candrakirti y Tsongkhapa- Yin-shun subraya el racionalismo y humanismo del budismo, al tiempo que sitúa la erudición budista tradicional en estimulante diálogo con los estudios budistas críticos contemporáneos".
Profesor Robert M. Gimello, departamento de estudios de Asia oriental y estudios religiosos, Universidad de Arizona.
El Maestro Yin­-shun consideraba que dirigir los esfuerzos espiri­tuales de uno hacia la búsqueda del nirvana es una ac­titud escapista. Al igual que su men­tor, El Maestro Tai-hsu, él alienta a sus discípulos a asumir un papel activo en la sociedad.
"El Maestro Yin-shun ... es la principal autoridad actual del budismo chino. La Vía hacia la Budeidad, su obra más leída, forma parte del plan de estudios básico  en muchas escuelas y academias budistas chinas".
Profesor Whalen Lai, departamento de estudios religiosos, Universidad de California-Davis.

LECTURA RECOMENDADA:
http://budadharmazen.org/www/images/stories/pdfs/maestro%20yin-shun.%20un%20siglo%20al%20servicio%20del%20budadarma.pdf
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