sábado, 9 de febrero de 2013

YOGA EN LA EDUCACIÓN


            “En nuestra civilización actual hemos dividido la vida en tantos departamentos que la educación tiene muy poco significado, excepto cuando aprendemos una profesión o una técnica determinada.  En vez de despertar la inteligencia integral del individuo, la educación lo estimula para que se ajuste a un molde; y por lo tanto le impide la comprensión de sí mismo como un proceso total”.  (J. Krishnamurti, La educación y el significado de la vida).
             El Yoga tiene como principal objetivo el desarrollo del Ser Humano en su aspecto físico, mental, emocional y espiritual.  Sus prácticas pueden realizarse con fines educativos en el jardín de infantes y en la escuela primaria.
            Una clase de yoga dentro del contexto institucional, en cualquiera de estos niveles educativos, afecta positivamente al alumno, al docente, a la relación entre ambos y al proceso de enseñanza-aprendizaje.
                   Estamos viviendo un período de crisis global, que se puede observar en nuestra sociedad a través de:
·         El nivel de violencia, agresividad y falta de paz
·         El declive de la escala de valores
·         La falta de conocimiento del propio ser, de los deseos y aspiraciones
·         La ausencia de metas positivas
·         Las crecientes conductas auto destructivas
·         Los  estados de enfermedad
·         La escasa atención al bien común.
           La escuela infantil y primaria, se enfrenta día a día a esta problemática social y cada individuo de la comunidad escolar la porta en su interior y la expresa en su conducta.
           Toda crisis es una oportunidad para modificar la realidad.  La escuela es el principal núcleo donde se gestan y nacen los cambios.  Por eso, el objetivo medular del “Yoga en la educación” es brindarle todas las herramientas que necesite para superar la crisis, transformándola en una realidad favorable y próspera.
El taller de Yoga tiene efectos positivos en toda la comunidad educativa.  Da lugar a un espacio de calma y buenas relaciones, fundamental para una educación exitosa.
            Los alumnos mejoran su estado físico, mental y emocional.  Así pueden incorporar los nuevos contenidos naturalmente; comprendiendo, analizando, reflexionando,  aprendiendo de un modo integral.
            El docente puede vivenciar los efectos manteniendo en el aula un ambiente de respeto y tranquilidad.  Esta experiencia favorece su relación con los alumnos y le permite dedicar más tiempo a la enseñanza de los contenidos que a la puesta de límites, sin desgastar su salud física, mental y emocional.
            Los beneficios alcanzan a la familia, siendo el niño el portador de este cambio.
           Partiendo del trabajo interior, cada individuo se conoce, se modifica y evoluciona; al ponerse en contacto con otros ejerce su influencia positiva y transformadora.  De este modo, la evolución individual se convierte en evolución social.
 
El Yoga y el alumno
La clase de Yoga le otorga al alumno un espacio de calma y silencio que le permite auto-conocerse, conectándose con su cuerpo, sus emociones, sentimientos y pensamientos.
La tensión física y mental es liberada.  Su cuerpo se vuelve más flexible y se eliminan los dolores propios de la tensión.  Esto mejora la disposición al realizar las tareas y evita la dispersión de la atención.
Durante la clase de Yoga el alumno conoce su cuerpo percibiéndolo desde la experimentación.  Esto gesta una profunda conciencia de la salud, se desarrolla naturalmente el respeto por el cuerpo y la  responsabilidad de mantenerlo sano, lo cual disminuye la predisposición a las conductas autodestructivas.
Las posturas de Yoga educan el cuerpo, forjando una postura erguida, firme y sólida, que se traduce en una actitud corporal de seguridad y confianza.   Asimismo se corrigen los vicios posturales, evitando afecciones como la escoliosis, la cifosis y la lordosis, tan común en la escuela primaria.
La respiración es el motor de la vida, es la que permite incorporar y distribuir la energía vital y liberar todas las toxinas y elementos de desecho.  Para tener una buena calidad de vida, es necesario aprender a respirar correctamente.
En la clase de Yoga, el alumno aprende a respirar por la nariz, utilizando todo su caudal pulmonar.  Así puede oxigenar el cerebro y refrescar su mente, siendo esto muy importante a la hora de estudiar.
Inhalando correctamente aumenta su vitalidad ya que incorpora una gran cantidad de energía y oxígeno.  El oxígeno llega a cada célula del organismo, manteniendo su pleno funcionamiento.
Exhalando correctamente libera su cuerpo de toxinas, aumentando así su capacidad de  defensa.
La respiración y la mente están estrechamente vinculadas; cuando la respiración es lenta, la mente esta tranquila.  Aprendiendo a controlar la respiración, el alumno aprende a controlar su mente y controlando su mente puede intervenir en el modo de exteriorizar sus emociones.  Tener autocontrol funda en él una fuerte autoestima.
Todas las técnicas de la clase benefician directamente el poder de concentración, siendo esto necesario para que el aprendizaje resulte fluido, natural y no signifique una carga para el alumno.
Cuando hay tensión acumulada en los músculos, el cuerpo y la mente se agotan, se desequilibra el funcionamiento del organismo y la conducta se modifica, surgen estados irascibles, agresivos, intolerantes.
Por medio de la relajación, el alumno se libera de la tensión, evitando  sus efectos nocivos.  Aprende a  cuidar su salud, tomando conciencia del valor del descanso y experimentando el completo bienestar que éste produce.
Al mismo tiempo, logra estados de introspección y silencio,  que son la puerta a su desarrollo espiritual y emocional.
El Yoga es una experiencia de Valores.
Libertad: el alumno puede de modificar las posturas que no resulten agradables y puede participar de la clase de manera activa  o pasiva.
Respeto, No violencia, Responsabilidad y Amor: siempre se deben observar y aceptar las  limitaciones que presenta el cuerpo, y no sobrepasarlas para evitar lastimarse.

Salud y Bienestar: al finalizar la clase el alumno se siente relajado, revitalizado y contento.
Disciplina: para que la postura o el ejercicio salga bien es necesario escuchar y  obedecer consignas precisas.
Igualdad,  Solidaridad y Respeto: no existe un ideal absoluto en el yoga, cada alumno hace lo que puede tratando siempre de superar sus propios límites, pero no superar al otro (no competencia).

Paz y Unidad: el alumno experimenta estos valores en los instantes de silencio interior y en la relajación.
Autoconocimiento: todas las prácticas de Yoga aportan un profundo conocimiento del cuerpo, de los sentimientos, de las emociones y de las propias capacidades.

El Yoga y el docente
Para poder enseñar y aprender en un clima saludable, afectuoso y positivo, el docente debe participar activamente del cambio.  Si él no se modifica sus alumnos no podrán superar los conflictos.
La clase de Yoga reduce sus niveles de estrés y tensión, tanto física como mental.  Lo lleva a un estado de bienestar que impulsa su actitud positiva y abierta.
Aprende a utilizar el control de la respiración, para desarrollar su inteligencia emocional, interviniendo conscientemente en la manera de exteriorizar sus emociones. Su autoestima se ve beneficiada enormemente.
Aprende a relajarse, aprovechando los minutos libres para restaurar su energía, evitando caer en el agotamiento que le impide desarrollar su tarea de manera saludable.
Adquiere herramientas que puede utilizar en sus propias clases para despertar la imaginación de sus alumnos, o bien contrarrestar situaciones conflictivas, de desgano, de sobre-excitación, y dispersión.
El Yoga y las relaciones escolares
Aumenta la tolerancia y paciencia, esto da lugar a relaciones de respeto y tranquilidad.
El alumno se encuentra mejor posicionado, ya que su autoestima y la confianza en sí mismo es mayor.  La buena actitud del maestro beneficia enormemente este avance y lo mantiene pleno.
El manejo de la exteriorización de las emociones, reduce las situaciones conflictivas; el alumno y el docente, así como los alumnos entre sí, pueden comunicarse de una manera eficaz, buscando entenderse; logran un diálogo constructivo, siendo éste la base de la pedagogía pacífica.
El Yoga transmite Valores Humanos que establecen relaciones de amor, solidaridad, empatía, igualdad y libertad.
El docente y sus alumnos pueden relacionarse en un ámbito diferente al que están acostumbrados y compartir una actividad que ambos disfrutan.  Esto les permite tener una relación más flexible y profunda.
Todo el estado de equilibrio y bienestar del alumno, sumado a la buena relación con su maestro y sus compañeros, hace que se sienta bien asistiendo a la escuela.  De esta manera, la buena disciplina surge naturalmente.  El niño no tiene la necesidad de revelarse y actuar mal.  Por el contrario, existe el deseo interno de mantener el bienestar y la buena relación con los demás.
El Yoga y el Proceso de enseñanza – aprendizaje
Para que el alumno pueda aprender naturalmente, es necesario que lo haga en un entorno saludable, donde se sienta contenido, apreciado y respetado.  El Yoga instala un ambiente de tranquilidad y buenas relaciones que permiten este entorno optimo para el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje.
La relación del docente con sus alumnos es mejor y él mismo se encuentra en mejores condiciones de salud física, mental y emocional.  De este modo, ejerce su tarea aprovechando toda su creatividad y su capacidad.
 Existiendo buena disciplina en el aula, el docente puede dedicar mayor cantidad de tiempo a la enseñanza de los contenidos que a la excesiva puesta de límites.
Tanto el alumno como el docente aumentan su concentración, esto permite que cada contenido pueda ser transmitido y captado con mayor fluidez y naturalidad.  Asimismo, cuando sea necesario, se puede utilizar la relajación como herramienta para restaurar la energía y volver al proceso de enseñanza y aprendizaje con la mente fresca y la concentración alerta nuevamente.
Ciertas posturas, los ejercicios de respiración y los de concentración, equilibran el funcionamiento de los hemisferios cerebrales, esto permite que los alumnos puedan comprender los nuevos contenidos y retenerlos en su memoria con facilidad.
Yoga en la Educación ¿Por qué Yoga en la escuela?
Ser un buen profesor requiere mucha energía, fuerza interior, inventiva y creatividad. Al igual que con cualquier instrucción de aula, es importante que el profesor proporcione el modelo. Si los profesores tienen fuerza interior y armonía, los niños lo sienten y lo copian. A través de compartir las sencillas técnicas adaptadas de Yoga, los profesores pueden inspirar a sus alumnos para mejorar la fuerza física y mental y desarrollar hábitos que les permitan asumir la responsabilidad de su propio bienestar para el resto de sus vidas.
Además de mejorar el bienestar físico y mental, yoga enseña a los estudiantes a concentrarse, libera tensión y desarrolla cualidades interiores tales como la comprensión y la paciencia. Con la práctica habitual, los estudiantes aprenden a desarrollar mejor el autocontrol, la confianza interna y el foco. La práctica regular del yoga unifica los dos lados del cerebro, lo que permite que la información y el conocimiento puedan entrar en el cerebro en niveles más profundos. Practicar los ejercicios juntos, mejora la relación entre el profesor y los estudiantes, les permite trabajar juntos de manera productiva y disfrutar el proceso de aprendizaje.
Integrar descansos de Yoga a la cotidianidad de la escuela
La respiración simple y ejercicios de movimiento que los profesores pueden insertar fácilmente y a diario en el aula.
Los ejercicios se pueden presentar regularmente o según sea necesario, cuando la atención o la energía comience a decaer. También se pueden combinar creativamente para crear secuencias más largas para las clases de educación física, patios de recreo, atletismo, centros de recreación, campamentos y escuelas de danza. Tomar unos minutos para respirar extenderse entre las actividades permitirá a los estudiantes asimilar mejor el conocimiento aprendido, crear una clase más armoniosa e inspirar a un proceso de aprendizaje más alegre, eficaz.
Taller en escuelas
El estrés en los chicos se manifiesta a través del cansancio, desorientación, sobreexcitación y desmotivación entre otros. El Yoga es una herramienta excelente para aprender a manejar el estrés, encauzando la energía de cada situación hacia un espacio de crecimiento y creatividad. La práctica, con el tiempo genera un estado de mayor seguridad, relajación y confianza en sí mismo.
Se persigue conseguir básicamente tres objetivos con los niños:
•aumentar la flexibilidad y coordinación física,
•estimular la concentración y reducir el nivel de tensión y
•mejorar la convivencia con su entorno.
Para lograr estos objetivos, se trabajará de la siguiente manera:
El aumento de la flexibilidad y coordinación física se logra a través de una serie de ejercicios físicos de yoga, cuidadosamente seleccionados de acuerdo a la edad del grupo, incentivando su aprendizaje con láminas y juegos.
A través de una relajación guiada y técnicas de respiración, después de cada sesión de ejercicios, estimulamos la capacidad de concentración y la capacidad de relajar el cuerpo para así reducir, en cada niño, el nivel de tensión, enseñando una fácil técnica que puede ser usada por ellos mismos todos los días.
El tercer objetivo del taller es lograr una mejor integración del niño a su medio social y natural a través de cinco conceptos universales que ayudan a ser feliz:
Compartir: con una sonrisa, con la persona adecuada y sin esperar nada a cambio.
Autodisciplina: Se estimula a cada niño para que tome el compromiso de dejar un mal hábito. Esto irá creando en él disciplina, control sobre sus acciones y fuerza de voluntad. Que tome conciencia de que todos sabemos lo que nos hace bien y lo que no.
Buenas acciones: "Se cosecha lo que se siembra", por lo que, si comenzamos a hacer más cosas buenas sin esperar recompensa, empezarán a pasar más cosas positivas que negativas.
Conocimiento de sí mismo: ¿Quién soy yo?, ¿Cómo soy? Al ir descubriendo las respuestas a estas preguntas no debemos sentirnos mal ni envanecernos, sólo debemos trabajar sobre las cosas que debemos cambiar y reforzar aquellas que nos beneficien, estando conscientes de ellas.
Ecología: Se conversará sobre la situación actual de nuestro planeta y de cómo podemos ayudar personalmente. Se enseñará a no tirar basura en cualquier parte, a sugerir que se usen productos biodegradables, que no dañen la capa de ozono, a evitar el uso de plástico, etc.
Se trata de crear en cada participante, conciencia de estos principios por medio de distintas actividades como cuentos, dibujos, canciones y actuación. Con estímulo y participación, estos pueden llegar a ser parte de la vida diaria de cada espacio que ellos integren.
Experiencia en la escuela municipal
De acuerdo al proyecto presentado las clases desarrolladas fueron 6 en las que tratamos los siguientes temas a través de actividades y tareas que los niños tomaban de una clase a otra.
Objetivos generales:
•Bienestar y promoción de la salud
•Conocimiento de sí mismos
•Comunicación y expresión
•Convivencia
Las clases se desarrollaron en torno a actitudes para conocer y aprender entre todos:
El respeto. La confianza. La tolerancia. La responsabilidad. El compromiso. La colaboración
Ellos dicen...
Haber aprendido a hacer los ejercicios y a saber lo que es estar tranquilo
Todo, sobre todo poder compartir y jugar
Relajarme
Los cuentos las tareas, poder estar derecha y relajarme
Me gustó estirarme y contar cuentos
Hacer muchas piruetas
Hacer todas las formas
Ser animales
El soplo Ha, el leñador
Hacer yoga
Aprender con todos
El movimiento "Investigación del Yoga en la Educación" surgido en Francia, propone la aplicación de esta técnica en centros de enseñanza como un método pedagógico alternativo que favorece los procesos de aprendizaje y puede ser utilizado por los propios docentes.
En 1973, la profesora Micheline Flak realizó en el Collège Condorcet de Paris la primera experiencia de aplicación de ejercicios de yoga en un salón de clase para mejorar el rendimiento de sus alumnos.
Luego de reconocer los resultados altamente beneficiosos de la misma, Flak comenzó a aplicar el yoga sistemáticamente utilizándolo como un instrumento en su labor docente.
Como presidenta del movimiento "Investigación del Yoga en la Educación" (RYE), visitó en 1990 Uruguay tomando contacto con distintos actores del sistema educativo nacional.
María Capurro, maestra preescolar y Nuria Sanguinetti, profesora de historia e inglés, son desde entonces colaboradoras de Flak, integrando el RYE uruguayo junto a Rita Poggi y Carolina Aguerre.
¿En qué consiste el movimiento que ustedes integran?
M.C. Es un movimiento orientado a difundir la práctica de yoga en el salón de clase. Es de investigación, porque a partir de ejercicios propios del yoga cada docente incorporará los que le resulten más beneficiosos para sus alumnos. No se trata de clases de yoga sino de incluir algunos trabajos de relajación y respiración durante algunos minutos.
¿Cuáles son los ejercicios que pueden realizarse en un salón de clase?
M.C. Con preescolares el trabajo se hace jugando, movemos los hombros simulando que son pinceles y hacemos un dibujo, luego lo pintamos y le ponemos colores. Cuando trabajamos la respiración imaginamos que vamos al campo y pensamos que estamos subiendo y bajando una montaña. Estas técnicas, por otra parte, pueden ser aplicadas a la enseñanza de cualquier tema y suponen un instrumento pedagógico importante especialmente para aquellos a chicos que por no ser esencialmente visuales muchas veces tienen dificultades en el aprendizaje.
N.S. Vivimos en un mundo esencialmente audiovisual, la enseñanza también lo es y el yoga ofrece la posibilidad de abrir esa perspectiva. Yoga quiere decir unión y hace referencia a la unión de mente, cuerpo y emociones, y para enseñar hay que tomar al ser humano como un todo. Por otra parte, los sistemas educativos evalúan fundamentalmente la inteligencia lingüística y la lógica matemática, conceptos que ya están cambiando con fundamentaciones como las expuestas por el educador norteamericano Gardner que habla de la inteligencia múltiple, y esto se une con el trabajo del yoga que pasa por abrir también el concepto de inteligencia.
¿Cómo se aplica el yoga en una clase de historia con adolescentes?
N.S. Los adolescentes por lo general se sienten incómodos con su cuerpo por lo cual comenzamos con ejercicios de estiramiento y respiración y luego utilizamos mucho las visualizaciones. Trabajamos con la mente y viajamos acompañados por la música a distintas épocas, al Imperio Romano, la Edad Media, la década de los sesenta. Y hemos podido comprobar cómo después de estos viajes la creatividad del alumno aumenta, memoriza mejor y cuando tiene que escribir sobre el tema lo hace con mayor entusiasmo habiendo fijado muy bien la información.
¿Cómo reciben los jóvenes estas experiencias de yoga?
Lo primero es explicarles de qué manera la relajación, la respiración y el silencio benefician la actividad cerebral aumentando la concentración y la memoria. Ellos también están cansados de tanta silla y bancos y cuando experimentan el beneficio de estos minutos, luego comienzan a pedirlos. Y ese beneficio que experimentan pasa también por el hecho de que el yoga logra armonizar las capacidades de ambos hemisferios cerebrales, las lógicas y las creativas, lo que facilita enormemente el aprendizaje. A su vez, estas técnicas son importantes también para el docente quien llega muchas veces tensionado a dar la clase y necesita también unos minutos de relajación.
¿Cómo se difunde este movimiento en el país?
M.C. Como miembros del RYE hacemos tres eventos al año a los cuales convocamos a profesores y docentes.
N.S. Estos encuentros son instancias de divulgación de los beneficios del yoga como un instrumento para la labor del docente. Aspiramos a dar a conocer cómo el yoga en la clase supone una estrategia que permite sobre todo ayudar al alumno a que encuentre sus propios recursos para aprender, y esto lo hace con todos, no sólo con los excelentes sino también con esos otros chicos que tienen una forma diferente de aprender y que el sistema educativo muchas veces deja fuera.

Niños que Triunfan
El yoga, como una alternativa metodológica que puede ser incluida en los planes de enseñanza es el tema abordado en el libro "Niños que triunfan" de Micheline Flak y Jacques deCoulon.
A través de la publicación los autores entregan un método concreto para introducir al yoga en la sala de clases, con explicaciones prácticas sobre treinta ejercicios diferentes y su fundamentación teórica.
Micheline Flak es profesora de la Sorbona de París en el Centro de Formación Docente, donde imparte la aplicación del yoga en la enseñanza.
Como creadora del movimiento para la Investigación del Yoga en la Educación (RYE) ha trabajado desde hace más de veinte años en la difusión de esta técnica contando para ello con filiales del RYE en diversos países de Occidente.
La reciente publicación se encuadra en esta tarea de difusión al mismo tiempo que supone una guía práctica para educadores.

  
 Un clásico en Francia
La RYE (Recherche sur le Yoga dans l’Éducation) es una asociación fundada por educadores y para educadores en Francia. Fue creada en 1978 por la doctora Micheline Flak, del Instituto Superior de Pedagogía de París, y desde entonces no ha dejado de crecer y expandirse en distintos países. Nació del cruce entre el yoga milenario y el sistema educativo y su existencia responde a una demanda colectiva. “Creo que, junto con los programas gubernamentales de alfabetización, necesitamos un programa de estudios para la alfabetización ‘interior’, a fin de enseñar a los niños a leer el libro de su cuerpo, corazón y mente”, declaraba la doctora Flak, que abogaba por una educación que contribuya a abordar el aprendizaje y la vida de modo holístico. “El rechazo y desmotivación no es ineluctable en la escuela”. 
Los miembros de la RYE rebaten a quienes desconfían o creen que estas técnicas son un tiempo robado a la disciplina o la memoria, por ejemplo. Están convencidos de que el placer de aprender y el yoga, juntos, pueden armonizar a quienes se daba por perdidos, ofrecer nueva motivación a los alumnos que se aburren, insuflar una dosis de energía a quienes están cansados y calmar a los más nerviosos.
Nuria Escur cuenta en el sitio web www.lavanguardia.com una experiencia de la aplicación del yoga en la educación en varios centros de Catalunya.
“Instituto Mercè Rodoreda de l’ Hospitalet de Llobregat. Once de la mañana, clase de inglés. Los veinte chavales –entre 12 y 13 años– están en el aula, ante sus pupitres, relajados y en un silencio absoluto. “¿Silencio? ¿Qué es eso?”, bromea la profesora de otra escuela al conocer la experiencia. El milagro se debe a la práctica de yoga en clase.
Breves sesiones de yoga adaptadas al contexto escolar, con los alumnos sentados o de pie, entre mesa y silla, bastan para devolver la calma a una clase en plena revolución. “Es evidente que los estiramientos consiguen enderezar la espalda y unos simples ejercicios de respiración calman y mejoran la atención”. Pero no es esta una fórmula que deba tomarse como solución de urgencia para tranquilizar a los alumnos más inquietos. Va mucho más allá. “Son enseñanzas que les sirven fuera de la escuela. Pueden usarlas de por vida: en momentos de estrés, ante una situación agobiante, etcétera... Y en clase, por supuesto, los conflictos disminuyen y ellos se responsabilizan”, explica la profesora Lídia Serra.

“En nuestro gremio, últimamente, estamos viendo muchos casos de maestros con depresiones, con ansiedad... De hecho, empezamos a asistir a clases de yoga para nosotros, los adultos. Y allí descubrimos las aplicaciones en el alumnado”, confiesa Lídia. Ella forma parte del grupo de profesionales que, desde hace cinco años, están introduciendo en Catalunya unas técnicas que en algunos países de Europa –como Francia– ya llevan treinta en las aulas. 
Puede encontrarse yoga, además, dentro de la lista de optativas de escuelas inglesas, norteamericanas, rusas, australianas...
Constituidos como grupo de trabajo del Institut de Ciències de l’Educació (ICE) de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), esta veintena de personas –docentes y no docentes– trabajan en el yoga, se forman y, a su vez, imparten sus enseñanzas a maestros. Defienden las ventajas de la aplicación del yoga en clase, desde la educación infantil al bachillerato. “Si, como hemos visto, armoniza absolutamente con la nueva ley educativa, si responde a las demandas del informe Delors y la pedagogía sistémica... ¿por qué no llega un respaldo institucional más definitivo?”, plantea Serra.
Los estudios les dan la razón: son técnicas que estimulan las capacidades de aprendizaje y motivación, pulen la relación entre alumnos y profesor, disminuyen la agitación propia de las clases, aumentan el grado de atención y mejoran la conducta. “Los primeros días algunos se sienten extraños, pero luego ellos mismos son los que te piden las técnicas”, explica Eulàlia Muñoz, profesora de inglés que lleva doce años usando el yoga en clase y cinco en el grupo de trabajo. Recibió su formación en Francia. Detalla las ventajas: “Aumenta de modo espectacular la complicidad entre profesor y alumno. Se trata de un trabajo emocional que deja que cada uno crezca a su modo. Aquí no hay uno que lidera y otro que se aparta. Todos son capaces –el niño tímido o el violento– y eso aumenta su autoconocimiento, socialización y concentración”.
El yoga, en definitiva, sería una lección democrática: “Aquí desaparecen los roles, no hay nadie mejor ni peor”.
Eulàlia sigue con su clase, baja un poco las persianas, les pregunta cómo se sienten. Los chavales ya han hecho sus ejercicios de respiración con los ojos cerrados, sus estiramientos y, en pocos minutos, el barullo que había al entrar en clase se ha reconvertido en una atmósfera pacífica envidiable. Trabajan ahora en grupo, colaboran, escuchan una leyenda australiana y, de paso, amplían su vocabulario en inglés. Visualizan una montaña, “ahora estáis en lo más alto, cogéis un trineo y desde allí os dejáis caer por la ladera...”. Se respira una paz inusual.
Se trata de una formación reconocida por el Departament d’Ensenyament como medio excelente para hacer más eficaz el sistema educativo, especialmente en épocas socialmente convulsas, con muchas familias afectadas por la crisis y el estrés.
 El proyecto de instrucción en las escuelas barcelonesas se gestó el pasado año. “Pero nos gustaría que hubiera más compromiso institucional. Que el Departament d’Ensenyament se planteara aplicarlo desde la universidad a los futuros profesores”. El yoga es una actitud de vida que garantiza el respeto. “Algo que hoy por hoy no tenemos siempre en nuestras aulas”, añade Lídia Serra.
A principios de abril profesionales de distintos países celebraron una jornada pedagógica en Barcelona. Era la primera que se realizaba en España sobre yoga y educación. Impartieron talleres, compartieron experiencias y ahora andan valorando las propuestas de futuro. Como representantes en España de la asociación internacional RYE (Recherche sur le Yoga dans l’Éducation) preparan, para el próximo mes de julio, un encuentro internacional –como cada dos años– que en esta ocasión se realizará en Oporto. Entre los países afiliados a la RYE figuran Francia, Reino Unido, Bélgica, Italia, Portugal, España, Grecia e Israel y la rama sudamericana la componen Brasil, Uruguay y Colombia.

“De algún modo nos gustaría cierto reconocimiento de esta labor por parte de la administración. Una programación más estructurada, porque hasta ahora podría decirse que hemos trabajado casi a escondidas”, explica Eulàlia Muñoz. Lo cierto es que, en todo lo que ha durado su clase de inglés, no le ha hecho falta gritar ni una sola vez. Ni llamar la atención a nadie. La clase se cierra con un rap cantado a pleno pulmón: Holiday Rap by Mc- Miker and DJ Sven.”
FUENTE:
Diario El País (Montevideo) del 8 de Agosto del 2000
http://www.lavanguardia.com/salud/20110502/54148578583/yoga-en-las-aulas-para-mejores-concentracion-y-conducta.html#ixzz2KK05s2dk 

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