COMO MEJORAR NUESTRA PRACTICA DE POSTURAS DE YOGA
Al principio cuando nos iniciamos en la práctica de yoga no nos enteramos mucho de lo que hacemos. No obstante si somos constantes, al cabo de un tiempo, quizás, puede ser, no siempre ocurre, depende de lo ambiciosos que seamos o nos volvamos, o de lo que entendamos qué es yoga, podemos pasar por una etapa de querer lograr más, tal como hacemos en nuestra vida cotidiana. El éxito alcanzado en algunas flexiones, extensiones o en algunos equilibrios desafiantes nos impulsa a querer alcanzar más y más y mas... ¿Cuál es el límite?, ¿dónde quiero llegar?
Si miramos al de a lado queremos tal vez igualarlo o hasta superarlo... todo va excelente, nos sentimos muy bien con nosotros mismos, el cuerpo responde, la voluntad crece, la confianza y autoestima se elevan como la espuma, nos sentimos maestros del yoga y de pronto ¡Zás! Una lesión... nos pasamos del delicado límite que hay entre “poner a prueba” el cuerpo, lo cual implica sensibilidad, autoobservación, cariño... y el “exigir al cuerpo”, sin la sensibilidad suficiente... Entonces, un músculo desgarrado, un ligamento súper inflamado, un pellizco en la lumbar...
La lesión es sin duda el Gran Maestro de la práctica, nos devuelve la atención consciente, la sensibilidad, de manera amplificada. Nos baja el ego que siempre quiere más y mejor y nos regresa a la esterilla con una actitud más humilde, más yóguica, Ahimsa: No-Violencia. Lo único malo es que es un Maestro demasiado duro y algo severo. ¿Se puede encontrar la compasión y al mismo tiempo la perfección? ¿Hacer y al mismo tiempo no-hacer, en el momento preciso?


Sólo si aplicamos el principio de ahimsa, la no-violencia. Sólo si practicamos yoga desde la sensibilidad, con la conciencia de nuestros propios límites, aceptándolos, no sólo podremos llegar a nuestra mejor postura, sino qué estaremos empezando a practicar yoga, disfrutándolo, no como formas externas sino que éstas serán la viva expresión de nuestra verdadera forma interior.

Deseo que puedas encontrar este maravilloso Camino Medio lleno de voluntad y esfuerzo, pero inundado de amor y compasión.
ACTITUD: "Yo he observado que las lesiones ocurren menos frecuentemente cuando los yoguis tienen una actitud de devoción, rendición, aceptación y honestidad" dice Louis Ellis, maestra de Ashtanga Yoga en Fayetteville, Arkansas. "Las lesiones suceden cuando hay competitividad, ambición, insensibilidad, prisa y apego a los resultados de la práctica. Cuando el ego se ve involucrado esperando resultados, éso no es realmente yoga, es ejercicio."




LÍMITE" INDIVUDUAL: Una parte esencial de la práctica de Yoga es el desarrollo de la atención para reconocer cuándo alcanzar y cuándo descansar. En una práctica consciente, el acto de no dañarse mediante retroceder y descansar, es realmente un verdadero yoga.
ENCONTRAR UN BUEN MAESTRO: "Lo que hace a un buen maestro es su profundo respeto por sus alumnos, no que sus alumnos logren poner las manos en el suelo," dice Judith Hanson Lasater, maestra de yoga, quien recomienda a sus alumnos hablar de sus problemas y preocupaciones. "Confía en tu intuición.
Si el maestro o la maestra no está dispuesto a crear un ambiente en donde las diferencias individuales sean respetadas, yo no estudiaría con ellos."
Si el maestro o la maestra no está dispuesto a crear un ambiente en donde las diferencias individuales sean respetadas, yo no estudiaría con ellos."
"Muchas veces la prensa comenta que esta milenaria disciplina de curación (el yoga) puede, de hecho, causar daño... especialmente cuando la gente utiliza el yoga como medio para aliviar lesiones..."
"Como cualquier otra disciplina física, la práctica de Hatha Yoga conlleva riesgos -sobre todo cuando la gente, o los maestros, ´empujan´ a sus alumnos a alcanzar una postura en particular", explica Leslie Kaminoff, maestra en NY de yoga terapéutico, quien trata a alumnos de lesiones crónicas y agudas, causadas por una práctica inapropiada.

Muchos principiantes llegan al esterilla con dolencias previas y con poca condición física, convirtiéndose en verdaderos retos, incluso para los maestros más experimentados. Además que la popularidad del yoga ha fabricado maestros sin un entrenamiento adecuado, o incluso maestros certificados por reconocidos programas de entrenamiento, pero sin experiencia. Alumnos nuevos y maestros sin experiencia nos llevan a la causa de las lesiones, explica Edward Modestini, maestro de Ashtanga Yoga en Maya Yoga Studio, Maui, Hawaii. Esta tendencia está además ligada al pensamiento occidental de siempre-querer-más. Sin una aproximación más balanceada hacia la práctica, las lesiones pueden ocurrir. Otro factor es que, tradicionalmente la búsqueda de la iluminación a través del yoga era uno-a-uno, discípulo-guru y los grandes salones abarrotados y la actitud de algunos alumnos de "perder peso, estar en forma y saludables" dificulta, incluso al maestro más hábil, ´conectar´ con cada uno de sus estudiantes.
“Cuando estas luchando y la cabeza tiene toda una agenda que resolver en otro lado, el cuerpo se puede resistir y puede ocasionarse una lesión” dice Richard Fauls, senior de Kripalu Yoga, en Greenville, Virginia; “...y por el contrario, el verdadero yoga comienza con una verdadera auto-aceptación. Estás completamente presente con lo que es, observándote, sin juzgar. Cuando el cuerpo sabe que la mente es amable, se abre y se suelta”.
Judith Hanson Lasater, fisioterapeuta de San Francisco y maestra de yoga, nos da otra perspectiva: “el deseo de la maestra para que sus alumnos puedan lograr un postura puede ser peligroso. Yo enseño a maestros para que primero enseñen a personas y segundo enseñen ásanas. En vez de pensar, cómo puedo hacer para que el cuerpo de esta persona logre esta postura, la mejor aproximación sería: cómo puede hacer para que el cuerpo de esta persona exprese esta postura, en este momento. Todos pueden trabajar cada una de las posturas con modificaciones y desmenuzarlas en partes pequeñas”.
Por otro lado, Leslie Bogart, maestra de Viniyoga en Los Ángeles, dice que “hacemos a nuestros maestros nuestros gurus, cuando lo que realmente necesitamos es usar su experiencia para volvernos nuestros propios maestros.

Por otro lado, Paul Grilley, maestro de yoga en Ashland, Oregon, señala que a pesar de las mejores intenciones, “simplemente, las lesiones ocurren. Es una práctica física, y el cuerpo físico es siempre cambiante. Muchos de nosotros hemos tenido la experiencia de ir a una postura de la manera que siempre lo hemos hecho, y tal vez dependiendo de la fase de la luna o de la manera de dormir la noche anterior, algo sucede mal. Como yoguis tratamos de ser sensibles y movernos lentamente, con conciencia, pero de cualquier manera el cuerpo es maleable y cambiante. No es humanamente posible evitar todas las lesiones”.
“Otro factor en este rompecabezas son los gimnasios de cromo y espejos donde los instructores de aeróbics que han tomado un cursillo de fin de semana de yoga, se convierte en maestros”, dice Mara Carrico del American Council on Exercise. “A veces parece que este creciente número de clases en las instalaciones de fitness, sólo aumenta el número de lesiones de los ávidos participantes”. Con frecuencia la gente va y viene y los maestros no pueden establecer una relación personal para monitorearlos de cerca.

Las lumbares y el sacro iliaco están muchas veces relacionados a las flexiones al frente porque comprimen los discos intervertebrales y sus ligamentos. “para hacer estas posturas más seguras, gira la cadera tanto como puedas antes de que la espalda se vea involucrada, alarga la columna, no flexiones demasiado lejos y nunca te fuerces a ti mismo durante la postura.

Para los principiantes sugiere ArdhaSarvangásana, una variación donde las manos sostienen el peso de la cadera, aligerando la presión sobre el cuello. Sarvangásana es especialmente peligrosa para la gente con un sobrepeso de 15kg extras. Él siempre ofrece la opción de Viparita Karani, con o sin cojín. “La actitud del maestro es muy importante. Si los maestros hacen que los alumnos se sientan incómodos o tontos porque necesitan hacer posturas modificadas o usar props o incluso por pedirles que salgan de la postura, se están buscando problemas”.
Roger Cole está de acuerdo con que el cuello puede ser vulnerable en Sarvangásana si se tolera con todo el peso del cuerpo. “El cuello tiene una curvatura natural y la vela lo dobla en el sentido opuesto. Practicarla agresivamente puede contribuir a dañar los discos”. Por eso es que el Iyengar System utiliza mantas debajo de los hombros.


“A pesar de este enfoque sobre los riesgos durante la práctica, el Hatha Yoga es una de las formas de “ejercicio” más seguras”, dice Lewis Maharam, médico del deporte de Manhatan y director del New York City Marathon. “Con frecuencia recomiendo Yoga a mis pacientes, especialmente a los corredores, quienes tienen una fuerte tendencia a la rigidez. Si ocurren lesiones en cualquier actividad –incluyendo yoga- casi siempre tiene que ver con tratar de hacer mucho, demasiado rápido.”
Espero que estos consejos dados por algunos expertos en fisioterapia y yoga sean de tu utilidad, no para que se queden en la mente intelectual, sino que filtren hacia la experiencia en tu práctica de posturas de yoga.
FUENTE:
http://www.yogajournal.es/
http://www.yogajournal.com/
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