miércoles, 24 de agosto de 2011

EL PODER DEL PENSAMIENTO

EL PENSAMIENTO COMO ARQUITECTO DEL DESTINO

"Cuando se mantiene constantemente un pensamien­to, se forma en la mente una especie de canal natural por el que corre automáticamente la fuerza mental. Esto da lugar a un hábito que sobrevive a la muerte y, puesto que pertenece al ego, es transportado a la vida subsi­guiente en la que se manifiesta en forma de tendencia o de capacidad.
Cada pensamiento, esto ha de recordarse bien, tiene su propia imagen mental. En el plano mental se desarro­lla la esencia de las distintas imágenes mentales formadas en una vida física particular. Esta esencia constituye la base de la próxima vida física.
Del mismo modo que en cada nacimiento se forma un nuevo cuerpo físico, así también se forman una mente y un Buddhi (intelecto) nuevos.
 
 No resulta fácil explicar detalladamente las activi­dades de la mente y del destino. Cada karma produce un doble efecto, de una parte en la mente individual y de otra en el mundo. El hombre crea las circunstancias de su vida futura por medio del efecto de sus acciones sobre otros.
Toda acción tiene un pasado que conduce hasta ella; toda acción tiene un futuro que procede de ella misma. Toda acción implica un deseo que la promueve y un pensamiento que la forma.
Cada pensamiento es un eslabón en la cadena inter­minable de causas y efectos, en la que cada efecto se convierte a su vez en causa y cada causa ha sido una vez efecto... En esta cadena infinita cada eslabón está cons­tituido por una aleación de tres elementos: deseo, pensamiento, actividad. Un deseo estimula un pen­samiento; el pensamiento se manifiesta a sí mismo en la acción. El acto constituye la trama del destino.
La codicia egoísta de las posesiones de otros, aun sin llevar al fraude o al robo en el presente, hace que uno sea un ladrón en su vida futura, mientras que el odio y la venganza, mantenidos secretamente, son las semillas de las que brota el homicidio.
No cedas al fatalismo. Te inducirá a la inercia y a la pereza. Reconoce los Grandes Poderes del Pensamiento. Esfuérzate. Procúrate un destino grandioso por medio del pensamiento recto.
Siembra una acción y cosecharás un hábito. Cultiva un hábito y obtendrás un carácter. Cultiva un carácter y cosecharás tu propio destino.
El hombre es dueño de su propio destino. Tú mismo, por el poder de tu pensamiento, creas tu destino. Pero puedes anularlo si quieres. Todas las facul­tades, energías y poderes están latentes en ti. Desarróllalas y hazte libre y grande.

El pensamiento esculpe tu semblante.
La cara es como el disco de un gramófono. Todo lo que se piensa, queda al instante grabado en ella.
Los pensamientos viciosos con cinceles que dan forma a las facciones. Vuestros rostros están surcados por la marcas y cicatrices hechas por pensamientos viciosos de odio, lujuria, celos, venganza, etc.
Por la naturaleza de las marcas de tu cara puede leerse al instante el estado de tu mente. Puede diagnos­ticarse cual es tu enfermedad. Quien crea que puede esconder sus pensamientos es un ingenuo de primera clase. Su postura es como la del avestruz que, cuando es acorralada por los cazadores, entierra su cabeza bajo la arena e imagina que nadie puede verle.
La cara es el espejo de la mente; su moldura.
Todo pensamiento produce una marca en el rostro.
        
Un pensamiento divino abrillanta el semblante. Un pensamiento negativo lo ensombrece. Un flujo constante de pensamientos divinos incrementa el aura o halo.
Los pensamientos negativos constantes ahondan los abismos de oscuras impresiones, exactamente igual que el continuo roce de un cubo contra el borde de un pozo produce una marca cada vez más profunda en su super­ficie. La expresión facial advierte verdaderamente del estado interior de la mente o de su auténtico contenido.
La cara es como una cartelera en la que se anuncia lo que ocurre dentro de la mente. Los pensamientos, sen­timientos, emociones y estados de ánimo producen profundas huellas en el rostro. Uno puede pensar equivocadamente que ha conse­guido mantener sus pensamientos en secreto, pero difí­cilmente pueden ocultarse en la cara los pensamientos de lujuria, avaricia, celos, cólera, venganza, odio, etc. Todo esto deja una huella profunda en el semblante.
 
El rostro es un disco sensible que registra fielmente todos los pensamientos de la mente.
La cara es un espejo pulido que refleja la naturaleza de la mente y su contenido en un momento determi­nado."  
FUENTE: EXTRACTO DE "EL PENSAMIENTO Y SU PODER" DE SWAMI  SIVANANDA. Título del original en inglés: “THOUGHT-POWER”
EDICIÓN ESPAÑOLA Traducción de: Swami Sivayiotir Mayananda

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